Sofía- poema.





 
Sora, sangre del alba.
Próxima al sol.
Te soñamos con los ojos calcinados.
La aridez ha permeado nuestro idioma.
Él ha venido por ti. Matrimonio alquímico.
Alma y mercurio, azufre y queroseno.
Soy quien anhela desde el desamparo,
que peregrina en la promesa y
que tiembla bajo tu hálito.
Renuncié al dolor. Soy un parásito.
Renuncié al amor. Soy las cenizas de un amante.
Renuncié a la ternura. Tú, amapola primera.
Primera provocación. Primera, como la noche ígnea.
Primera hija del retorno.
La ambición de saberlo todo me ha despedazado,
y un trozo de mí está atascado en la hoguera.
Me has desangrado y maldecido,
en la negra sabiduría de tu sagrada boca. Déjame entregarte, por eso,
una palabra. Una canción para aliviar el peso de
lo incognoscible.
Soy un mentiroso, un desterrado, un
profeta y un loco.
Bendíceme con tu misericordia,
rompe cada uno de mis huesos;
a cambio te entrego mi carne. Tú, primera voz,
siembra un holocausto en mí.
Arrójame al fuego, para arder y delirar
en el olvido y en el silencio.

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